Comenzar es fácil, requiere un inicio, toda la ilusión y anunciar que se ha dado el primer paso. Pero a ese primer paso han de seguir muchos más para poder anunciar en el tiempo que se ha tenido continuidad que implica mucho más que la ilusión de querer hacerlo bien, hay que saber hacerlo.

      Montar un restaurante mexicano fuera de México equivale a trasladar en la distancia sabores y tradiciones, sin más recursos que la imaginación y las ganas de querer hacerlo. La ilusión estaba ahí, sin embargo no es quien trabaja quien decide que el trabajo ha sido bien hecho, sino quien participa como cliente degustando los platillos.

      En El Bigote Mexicano cada día se renace. Los platos como siempre, se siguen preparando con el mismo amor, las tortillas se amasan con el mismo apego a la tradición, los ingredientes se eligen como el mismo mimo y continuamos con la misma ilusión que aquella primera vez en que abrimos las puertas poniendo nuestra gastronomía mexicana a juicio de un cliente conocedor y por conocedor exigente. 

      Continuidad habla de compromiso, de hacer con conocimiento, de día a día trabajados con responsabilidad y entrega. De la satisfacción de un trabajo bien hecho reflejado en la cara de deleite del cliente que vuelve gustoso hasta convertirse en amigo. 
    
      Continuidad es estar ahí, innovando, creando platos nuevos, buscando ingredientes auténticos para conservar las recetas con el sabor original, dando el toque de antaño, el toque auténticamente mexicano. 
  
      En la Cantina-Restaurante El Bigote Mexicano, no hay más historia, que el comenzar de cada día.

Publicado: 11 de Febrero de 2013 a las 09:32